Aunque parezca mentira, este es nada mas y nada menos que el tercer blog que tengo.
Hace algunos años llevé un blog. El buen y viejo Diario del maldito No se molesten en buscarlo, que ya no está en internet. Aquel pequeño blog duró aproximadamente un año y medio, y era completamente anónimo. Esto era así por que contenía muchas entradas personales, mis reflexiones sobre unos cuantos temas (en realidad, muy pocos). Evidentemente, aún sin haber nombres, cualquier conocido mio que leyese el blog podría rellenar muchos de ellos. Y, como en cualquier reflexión personal, había cosas buenas y malas. En cualquier caso, el anonimato estaba justificado. También contenía otras entradas que eran simplemente divertidas, y que si se podrían conservar.
Con el paso del tiempo, empecé a tener lectores. Y empecé a cansarme del blog. Me explico. Tanto el título como la temática del blog eran muy sombríos. Nunca he sido una persona depresiva, y de hecho, el título y la temática eran una gran coña. No obstante, al pasar el tiempo me empecé a dar cuenta de que mis lectores no tenían por que conocer la coña, y que estaba dando una imagen de mi mismo un poco fea (aún siendo anónimo). Así que abrí un nuevo blog, este con un aspecto mas optimista, y con la misma idea, cierto anonimato, y mezcla de anotaciones personales y atemporales. No obstante, al cabo del tiempo acabé cansandome del blog (mas adelante explicaré por que), y acabó abandonado.
Este blog que lees ahora tiene también bastante tiempo. Lo abrí con la idea de ir colgando soluciones a problemillas que me surgiesen con el Linux, para ayudar a quien se encontrase con problemas similares. Hasta que, al ver que entre mis conocidos se empezaban a poner de moda los blogs, decidí volver. Pero esta vez, con calma. Quiero decir, escribiendo muy de vez en cuando, y solo cuando realmente me apetezca.
Y aquí es donde vienen los recuerdos. Resulta que mi anterior blog (el segundo) estaba, al igual que este, en wordpress. Así que, en teoría, debería ser facil importarlo. Así lo he hecho, y ahora tengo muchas de las entradas del viejo blog, con comentarios y todo, importadas en este. Pero no están todas.
He decidido guardarme las anotaciones mas personales. Son un bonito recuerdo, pero al releerlas, me doy cuenta de que ya no soy la misma persona que era cuando las escribía. Mientras escribía en aquellos dos blogs, hace unos cuantos años, pensaba que el tema de los malditos era una coña. Ahora, leyendolo, me doy cuenta de que era una coña, pero tenía un (gran) trasfondo de verdad. Incluso en el segundo, mas moderadito, se veia todavia algo de esa amargura.
Curiosamente, leyendo los dos blogs en orden, voy viendo como poco a poco iba cambiando (Y ojo, que entre ambos abarcan unos 3 años). Y cuando dejé de escribir, debió ser que, simplemente, aquello se había agotado. Ya quedaba poca amargura.
Al importar las viejas entradas, y al censurar convenientemente las que me iban pareciendo ha sido cuando me he dado cuenta de todo esto. Tengo una que decía “superar mi caracteristico autismo”. Hace años que no me acuerdo de mi autismo. Creo que eso lo dice todo.
Así que, a disfrutarlas. No son muy buenas, y las últimas entradas son poco agresivas (antes era mucho mas marrullero escribiendo). Con el tiempo, y según la acogida que tenga esto, iré endiñando (aqui no tengo mas remedio que cortar y pegar) las entradas antologicas del diario del maldito. Esas si que eran tremendas.
